Cuando la Justicia falla – 4pelagatos

El caso de Nívea Vélez es uno de aquellos que bien podrían servir como caso de estudio sobre cómo, cuando se usa para perseguir, se administra Justicia de manera selectiva, se pronuncian fallos alejados del derecho y se condena a ciudadanos inocentes.

Mientras en el país se liberan delincuentes, tras trámites expeditos y los jueces desafían el sentido común y el derecho, paralelamente se emiten fallos como el que condena a Nívea Vélez por la recaudación supuesta de diezmos. Sin argumentos sólidos de derecho que prueben la comisión de este delito, esta mujer está a puertas de ser enviada a la cárcel.

Sus defensores, entre ellos un sinnúmero de organizaciones sociales, ubican la acusación a la ex asambleísta como un caso de persecución y violencia política, producto de sus denuncias en contra del ex director del IESS Ramiro González, ahora prófugo. Su defensa también sostiene que a partir de allí, se fue construyendo el relato de sus supuestos cobros de diezmos. Acusaciones tan graves tenían que ser comprobadas a cabalidad y el proceso tenía que cumplir con todos los pasos legales con la mayor rigurosidad. La cosa es que no fue así y la sentencia está siendo cuestionada justamente por adolecer de errores de fondo y de forma.

La corrupción debe ser castigada -no hay ninguna duda- y cuando en sus redes sucumben los funcionarios públicos, sean hombres o mujeres, deben ser sancionados con el mayor rigor de la ley. No obstante, cuando los procesos no cumplen con la ley, se cometen actos de injusticia que producen efectos insalvables y arruinan la vida de sus víctimas como lo que podría estar ocurriendo con Nívea Vélez.

Es necesario comprender por qué es importante que las sentencias estén jurídicamente argumentadas y todas las pruebas ejecutadas: en derecho el debido proceso es un componente importante de la tutela judicial efectiva a la cual los ciudadanos tienen derecho y debe ser garantizado por el Estado. Por su intermedio, cualquier individuo imputado del cometimiento de un delito tiene garantizado, en teoría, la motivación, la defensa, el cumplimiento de normas o el derecho a recurrir. Es decir, un proceso justo, con todas sus fases, trámites, plazos y términos que deben cumplirse a cabalidad y según lo señala la ley.

Desafortunadamente no es la primera vez que en el Ecuador se dan casos así. Los ecuatorianos fueron testigos de hechos similares con el coronel Carrión, Galo Lara, Fidel Araujo, Carolina Llanos a quienes, fallos injustos con componente político, casi acaban con sus vidas. Por lo tanto, la reincidencia de casos así no sólo debilita la credibilidad de la Justicia en el Ecuador -que ya es precaria- sino que niega a los ciudadanos el derecho de acceder a un debido proceso y eso es muy peligroso: se genera una cultura de una  justicia selectiva que condena a inocentes y defiende a delincuentes.

En el caso puntual de la ciudadana Vélez, se sostiene que han existido errores procesales: un ejemplo de esto es la curiosa decisión de la  Fiscalía de señalar fecha y hora para la audiencia de formulación de cargos sin haber recibido la versión de la imputada y sin existir pericia contable del supuesto perjuicio que se le endilga; por lo tanto, la conclusión de la sentencia no tiene los elementos suficientes para comprobar si hubo o no delito.

Este caso fuerza a reflexionar por qué la Justicia debe ser suministrada siempre con rigor pero, sobre todo, en aplicación del principio de igualdad ante la ley. Desgraciadamente, en el Ecuador la realidad es otra.

Parece que en este y otros casos, la Justicia está fallando: hay muchos pillos sueltos y varios inocentes condenados. El caso de Nívea Vélez prende alertas serias sobre la actuación dudosa de una Justicia que no termina de ser imparcial. ¿Hasta cuándo se va a dejar a la Justicia en libertad?

Ruth Hidalgo es directora de Participación Ciudadana y decana de la Escuela de Ciencias Internacionales de la UDLA.

NOTA:
Este contenido ha sido publicado originalmente en la siguiente dirección: Haz Click Aquí

TAGS:

Deje su comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *