El CAL acaba de dinamitar la Asamblea – 4pelagatos

¿Y ahora? El Consejo de Administración Legislativo devolvió a Guillermo Lasso el proyecto “Creando Oportunidades” que había presentado, el viernes 24 de septiembre, en la Asamblea Nacional. Lo hizo sin tener facultad alguna para calificar la constitucionalidad del proyecto de ley. Peor: el punto señalado -no haber unidad de materia- ha sido objeto de interpretación por parte de esta Corte Constitucional que admitió que “referirse a una sola materia”, según se lee en el artículo 136 de la Constitución, se puede entender como tener un hilo conductor. Requisito que el gobierno defiende en su propio proyecto de ley y que permite pensar que no dividirá su proyecto para volverlo a mandar.

El CAL quiere, según un tuit de una de sus miembros, Johanna Moreira de la Izquierda Democrática, que el presidente “subsane errores” en su proyecto. Ahí está el meollo del impasse. Porque el Ejecutivo está convencido de cumplir la ley y de que el país necesita esa ley para salir de su estancamiento. Y si el impasse no es solo de interpretación sino de contenido, lo que hay que pensar es que este desencuentro entre poderes no es jurídico sino político y que, para definirlo, las partes se van a mover estratégicamente en el campo político.

El CAL puede pensar que la  pelota fue devuelta y quedó en el terreno de Carondelet. No es así. Le será imposible explicar al país real -angustiado por la crisis y urgido de empleo- que ni siquiera examinó un proyecto por un sofisma jurídico que, en casos similares, nunca ha sido causa de inconstitucionalidad. Más aún cuando en el discurso oficial la principal motivación de esta ley es precisamente esa: adecuar la legislación laboral a la realidad, incentivar la inversión y, en definitiva, poner el país a andar tras la pandemia que acabó con cerca de 700 mil empleos. Y esto en un país donde hay 5,8 millones de personas sin un empleo formal.

Políticamente la Asamblea se compró un enorme problema. Esta era la mejor oportunidad que tenía para desplazar la atención de las cámaras -ocupadas en sus minucias y en sus escándalos- hacia dos de los problemas más sentidos y acuciantes por la inmensa mayoría del país: la reactivación económica y la creación de empleo. La han pateado. Y ahora la Asamblea tendrá que refugiarse en una aclaración supuestamente constitucional (la unidad de materia), ante un ejecutivo que goza de popularidad y habla a nombre de los sin-empleo y los jóvenes sin-futuro. No hay duda de quién gastará capital político en este mano a mano.

El Ejecutivo tiene otras flechas en su aljaba: puede argüir que el legislativo lo privó de una herramienta urgente y necesaria para gobernar. Puede optar, como ya le recomiendan algunos, entre ellos Alberto Dahik, que espere que corran los 30 días de ley para un proyecto urgente y enviarlo al registro oficial. Una salida arriesgada, como las otras dos que tiene a la mano: la consulta y la muerte cruzada.

Ir ante los electores ciertamente es un riesgo político. Pero luce mejor armado Guillermo Lasso. Y en esta circunstancia no pocos piensan que en vez de consulta que, aún en el caso de ganarla, lo volverá a poner en manos de la Asamblea, su mejor movida estratégica es decretar la muerte cruzada. Un escenario complejo, cierto; temerario para el gobierno pero funesto, en definitiva, para ciertas fuerzas políticas: Particularmente para Pachakutik, el Partido Social Cristiano y, en menor grado, para la Izquierda Democrática. La realidad electoral del correísmo -aunque su curva descendente es un hecho- sigue siendo un albur.

Pachakutik ya no cuenta con Yaku Pérez, el artífice de esa votación inusual en su historia que le dio 27 asambleístas. Hoy sus figuras prominentes (Guadalupe Llori, Salvador Quishpe…) están embarrados por denuncias de corrupción y glosas pendientes. El PSC, diga lo que diga Jaime Nebot, salió beneficiado en la alianza electoral con Lasso y sus recientes apariciones mediáticas, lejos de llevar el agua a su molino, lo han hecho aparecer como un líder desubicado, aliado del correísmo y obsesionado por su  inquina con Lasso.

Nada está jugado y todos los escenarios están abiertos. No obstante, la peor parte en esta disputa se la lleva la Asamblea, cuyo desprestigio crece, aupado por sus miembros y acciones. Su presidenta Llori se equivoca al creer que hay poderes oscuros que corren la alfombra bajo sus pies. Le bastaría, para entenderlo, ver lo que hace en su cargo y lo que hizo en su provincia.

El CAL apuró, por cálculo político, en forma dramática, las decisiones que el Ejecutivo se propuso tomar para, según dijo el presidente, encaminar al país. Falta ver por cuál se decanta.

Foto: Presidencia de la República. 

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