Fanáticos de Correa se oponen a Correa – 4pelagatos

Entre las muchas diferencias que hay, hasta hoy, entre las protestas de octubre de 2019 y las de ahora está lo que dice y hace el correísmo. Si en esas protestas de 2019, Rafael Correa apareció en un video pidiendo la salida de Lenín Moreno y haciendo un desvergonzado llamado a los militares, esta vez las cosas son distintas. Para comenzar, no ha salido (hasta ahora) haciendo llamados a la desestabilización. Más bien, el ex presidente y prófugo de la Justicia apareció en una insospechada disputa en Twitter defendiendo un confuso y tibio comunicado de la Revolución Ciudadana, de las críticas que le hicieron activistas de su movimiento.

En el comunicado, publicado a las 21:35 del martes, la Revolución Ciudadana tomó distancia de la Conaie, de su plataforma de lucha en este paro y asegura que este proceso de protestas debe conducir a la recolección de firmas para una revocatoria de mandato. Una revocatoria a la que menciona recién en su penúltimo párrafo. No habla en ningún momento sobre una eventual ofensiva en contra de Lasso en la Asamblea y dice -en un tono muy distinto al de octubre de 2019- que la revocatoria es una herramienta democrática y constitucional. El comunicado lanza dardos a los dirigentes indígenas y dice que han sido incoherentes porque apoyaron a Lasso en la campaña y ahora se quejan del neoliberalismo. Si bien condenan una supuesta represión, dice que las protestas son legítimas y condena la detención de Leonidas Iza: «Pese a nuestras profundas diferencias, rechazamos enérgicamente la ilegal detención de Leonidas Iza. Nosotros, a diferencia de Pachakutik y tantos otros grupos actuamos por principios, pese a la complicidad y canallesco apoyo que siempre han dado a la brutal persecución política que ha sufrido la Revolución Ciudadana».

El comunicado no gustó a ciertos operadores y militantes del correísmo que son particularmente activos en redes sociales. Por el tono y el contenido de los mensajes, es evidente que esos militantes consideran que no era oportuno en las circunstancias al marcar tanta distancia con la dirigencia indígena.

Quien destapó las fricciones fue Abraham Verduga, considerado como uno de los jóvenes que más se proyecta como un nuevo cuadro del movimiento. Verduga escribió un largo hilo en su cuenta de Twitter criticando al comunicado. «Lo que se pide es una mayor dosis de madurez política y menos berrinches en un contexto de crisis de régimen y rompimiento democrático», Verduga criticó que se hagan críticas fuertes a otros actores políticos como la Conaie y Pachakutik.  «¿Pero qué ganamos enrostrando a los que intentan corregir con acciones concretas el yerro que facilitó el triunfo de Lasso que su “equivocación” es la causante de todos los problemas?».

Los argumentos de Verduga molestaron al gran jefe Correa que saltó a defender el comunicado. Lo hizo de forma soslayada pero lo suficientemente clara para que nadie dejara de darse cuenta que estaba molesto. «Nunca es triste la verdad –escribió-, lo que no tiene es remedio. Mientras sigan los mitos y fijaciones de cierta ‘izquierda’, no vamos para ningún lado». Y puso una etiqueta que, como se vio más adelante, ofendió a Verduga: #LosCorruptosSiempreFueronEllos.

«Esperaría que lea el hilo completo – le respondió Verduga- La muletilla final no la voy a aceptar. Es más, no me doy por aludido y supondré que se trata de un error involuntario. A nadie le puedo permitir que ponga en duda mi honestidad, es el legado para mis hijos. No soy yo el enemigo. Un abrazo». Este comentario disparó una serie de comentarios en su apoyo, algunos de los cuales son de activistas muy visibles del correísmo en redes. «El comunicado es un desastre. La crítica interna no debe de asustarle. No pasa nada si se reconoce que la comunicación política no es acertada», escribió Juan Pablo Jaramillo, conocido por sus tuits sobre economía en los que normalmente defiende a capa y espada todo lo que hizo el correato. «Creo q llegó el momento y la hora exacta para unirnos a CONAIE dlo contrario no quedará nada dl correismo (sic)», agregó otro usuario. Correa no se quedó callado. «La comunicación política es la correcta. Que no le guste lo que decimos es otra cosa», le contestó a aquel que ha sido su incondicional fanático.

De los comentarios que hicieron a Verduga queda claro que no solo molestó la crítica inoportuna, para ellos, a la Conaie sino que hay divergencias con la dirigencia del movimiento que está en manos de Marcela Aguiñaga. «Desde luego que prefiero ser de cierta izquierda que de la izquierda de Aguiñaga”, por ejemplo, escribió Pedro A. Carretero mientras otro consideraba que no era «necesaria esa verdad», en las actuales circunstancias. Hasta la ex canciller del correato, María Isabel Salvador, se montó en el hilo de comentarios de apoyo a Verduga. «Gran hilo Abraham –escribió-. Siempre coherente. Qué importante es ser capaces de abrirse a la autocrítica asumir errores para poder corregirlos. Si no se cae muy fácilmente en aquello de echar la culpa a todos los demás».

El puyazo de Correa a Verduga tampoco tuvo eco entre sus más cercanos colaboradores. Llama la atención que, con la excepción de la asambleísta Patricia Núñez que puso un frío «concuerdo», ninguno de los cuadros relevantes del correísmo lo haya felicitado o, al menos, retuiteado su mensaje: ni siquiera su escudero más fiel, Fausto Jarrín.

Al tuit que acompaña al comunicado de la Revolución Ciudadana  tampoco le fue muy bien. El primer comentario que recibió fue de Agustín Burbano de Lara, conocido activista del correísmo en redes. «Es una tristeza de comunicado – escribió.- Una vergüenza. Sobre todo cuando recordamos que varixs personas de la RC han sido judicializadas y perseguidas con la misma doctrina del orden público»,

Tibio, confuso, inoportuno, mal redactado o lo que sea, lo cierto es que el pronunciamiento de la Revolución Ciudadana puso sobre el tapete un tema que se comenta mucho en los corrillos políticos: la división interna y las intrigas tienen agobiado al correísmo. Los escándalos de narcopolítica en el que han aparecido figurones de la Asamblea y la disputa por las candidaturas para las elecciones regionales del 2023, han debilitado la unidad y la fortaleza que tuvo el correísmo en octubre de 2019.

Se sabe, además, que hay mucha suspicacia entre las bases correístas por un supuesto acuerdo con el gobierno de Lasso; lo cual es visto, por algunos, como una traición al ideario del movimiento. Hace pocos días, el secretario ejecutivo de la Revolución Ciudadana, anunció en Twitter, que renunciaba al cargo por diferencias insuperables con la presidenta, Marcela Aguiñaga.

Foto: Agencia Andes

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