Iván Correa existe y camina sobre huevos – 4pelagatos

Miércoles 4: Iván Correa en Radio Democracia. Jueves 5: Iván Correa en Radio Sucesos. Secretario de la Administración, Iván Correa logró pasar inadvertido casi todo este primer año de gobierno. Una proeza. El grueso de la ciudadanía no lo conoce. Y hasta estos días, él era, para los entendidos, una suerte de fantasma de Carondelet, en cuyo archivo de fotografías cuesta muelas encontrar una de él. A la Asamblea fue una vez; en las ceremonias oficiales poco aparece, salvo en la posesión o cambio de autoridades. Y nunca interviene. Funcionarios del gobierno hablan de él con respeto. Lo ven como un tipo serio, inteligente y extremadamente circunspecto. Prisionero de una leyenda -quizá ficticia, pero muy efectiva- según la cual él es de una timidez inclaudicable.

Un Secretario de la Administración fantasmal y mudo es un problema al cuadrado. Iván Correa tiene otra desventaja en ese cargo: es muy amigo de Guillermo Lasso. Ser amigo del presidente es importante por el grado de confianza que impone esa función. Pero demasiado amigo, puede ser un obstáculo insalvable porque el equipo presidencial tiene obligaciones y servidumbres de Estado. Y entre ellas no figura ser complaciente. El presidente requiere funcionarios que arriesguen, que le digan la verdad, que lo inviten sin claudicar a diseccionar las decisiones antes de anunciarlas. Esa es una debilidad en el equipo de Lasso donde hay ex empleados y miembros de su fundación, algunos duchos en teorías pero con nula experiencia en la política y el servicio público.

El Secretario de la Administración es el jefe de orquesta del gobierno. Aquel que vela por una gestión efectiva, el avance de las metas de cada ministerio y el cumplimiento de las prioridades que el presidente fijó al gabinete. Él es, entonces, un vocero natural de la acción de gobierno. Y eso es lo que Iván Correa no hizo hasta este miércoles y jueves que salió de su mutismo proverbial.

¿Tímido? Si lo es, también es un buen actor. Se mostró cómodo ante Miguel Rivadeneira, Milton Pérez y Verónica Larrea. En las dos entrevistas se aferró al libreto oficial que, es de suponer, se oirá sin remedio estas semanas. El primer año -dijo- había que poner la casa en orden. Misión cumplida en dos frentes. 1. La vacunación fue un éxito, al punto que se autorizó el retiro de mascarillas. 2. Se logró la estabilidad fiscal: a su llegada, había 7.500 millones de déficit fiscal; ahora solo suma 2.000 millones. Además, ya hay 5.000 millones de dólares en convenios de inversión local e internacional y eso generará empleo. La economía está lista -eso también dijo- para la reactivación desde los sectores privados y público. Y ese el objetivo principal para el segundo año de gobierno.

Pausado y tranquilo, Iván Correa despachó, sin parpadear, las críticas sobre la ineficiencia del gobierno en sectores sensibles como la salud. No había insumos médicos catalogados en el servicio de compras públicas. Al no estar catalogados, no había cómo hacer subastas inversas. Y si no había subastas, no había pujas. ¿Resultado? Enormes costos y corrupción. Ahora hay 700 insumos médicos catalogados. Ha habido 180 subastas inversas. Y el Estado se ha ahorrado 50% en precios. ¿Hay hospitales desabastecidos? Ya están siendo atendidos. Y ya mismo llega la externalización que permitirá a los pacientes retirar la medicina sin costo en las farmacias. ¿Otra pregunta?

Las dos entrevistas permiten confirmar que el gobierno de Lasso no procesa públicamente las críticas que recibe. Las ignora o las deriva. El Secretario de la Administración tampoco asumió, por ejemplo, los errores del ministerio de Gobierno dirigido por Francisco Jiménez en el caso-Glas. Desdeñó lo que hicieron los representantes del gobierno en la audiencia del juez de Manglaralto, en la cual nada cuestionaron. Y pateó el balón al terreno de la Justicia. Una novedad: Iván Correa endosó gentilmente a la prensa la tarea de poner el acento donde se supone que está.

En claro, no se sabe si Iván Correa Correa es realmente tímido, pero es sin duda un gran torero. Evade preguntas. Se parapeta en la división de poderes para nada decir sobre la relación real con la Asamblea. Divide las respuestas para que el interlocutor viaje a otro escenario. Ejemplo: los 9 millones para la Policía en Guayaquil prometido en enero y que aún no llegan. Respuesta: están listos, pero la Policía tiene que presentar un proyecto que diga en qué los va a usar… Lo dice como si aquello no se supiera, como si Guayaquil no encarara una urgencia y como si la Policía no dependiera de un ministro de Estado… con el cual acababa de hablar. Eso dijo.

El hecho cierto es que Iván Correa al fin apareció en medios. Y que lo hizo con guion en el bolsillo, sin crear sobresaltos, sin dar información y sin entrar en honduras. Él parece ser de esos funcionarios que aman caminar sobre huevos.

Foto: Presidencia de la República. 

NOTA:
Este contenido ha sido publicado originalmente en la siguiente dirección: Haz Click Aquí

TAGS:

Deje su comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *