La revocatoria del mandato de Lasso nace muerta – 4pelagatos

Una fiebre nueva recorre las redes sociales: la revocatoria del mandato del presidente Lasso. En apariencia, la campaña luce robusta y capaz de crear alguna tendencia. En realidad, más parece un balón de ensayo destinado, por ahora, a que políticos desconocidos que suelen hacer ruido en twitter, hagan campaña colgados de esa bandera. Ese escenario, no obstante, ha servido para desnudar interioridades en algunos sectores; el correísmo en particular.

La revocatoria del mandato no es figura nueva en el panorama político. Fue utilizada, sin éxito, contra Rafael Correa y Lenín Moreno. Y algunos de los que apoyaron esa iniciativa contra Moreno, volvieron a aparecer esta vez. Al inicio la animaron Omar Maluk, economista, y Jorge Acosta, ex presidente del CNE y abogado polémico que confesó, en enero pasado, que Estados Unidos, le revocó la visa. También aparecieron el activista Pedro Granja, y Alberto Acosta Espinosa, ex aliado de Rafael Correa y ex presidente de la Constituyente de Montecristi. La corriente fluía, al parecer, entre estos personajes y, según un tuit de Alberto Acosta, pensaron en una Coordinadora por la Democracia, para liderar la recolección de firmas.

Andrés Arauz, ex candidato correísta a la Presidencia, se adhirió y, en una entrevista en NTN24, especificó: “necesitamos que el mandato de Lasso termine ya”. Usando cualquiera de los tres mecanismos que, a sus ojos, son constitucionales: muerte cruzada, destitución o revocatoria. En redes los partidarios de la revocatoria son cercanos a algunos de los protagonistas del caso sobornos o incluso familiares de personajes que están en la cárcel como el ex Defensor del Pueblo. En general, los más fervientes partidarios tienen, salvo raras excepciones, pocos seguidores en sus cuentas sociales.

La idea es patrocinada ahora casi exclusivamente por Pedro Granja que ha sido abandonado por sus aliados: Omar Maluk lo acusó de figureti y anunció que no le reconoce ninguna coordinación nacional. Acosta Espinosa, cuya capacidad de convocatoria, como la de Maluk, es inexistente, puso una condición que lo distancia de Granja: los miembros de la Coordinadora “deben comprometerse ante notario público a no ser candidatos”. Maluk acusa a Granja, precisamente, de serlo.

La iniciativa de revocatoria tiene, entonces, dueño. Y Granja, que presentó ayer 25 de mayo, en el CNE, el pedido para iniciar el proceso de revocatoria del mandato de Lasso, no cuenta ni siquiera con el apoyo de Abdalá Bucaram del cual es muy cercano. En un tuit, Bucaram lamentó no estar de acuerdo con aquellos, incluidos sus amigos, que “andan desesperados por recoger firmas para sacar al presidente Lasso”.

El correísmo ha coqueteado con la idea pero no la ha hecho suya, aunque es apoyada por un sector filocorreísta en redes. Correa retuiteó una vez a Granja y Ricardo Patiño se preguntó, a propósito del Informe a la Nación, si se merecía un cacerolazo o la revocatoria. En claro, Arauz luce colgado de la brocha. Se ratifica con ello que sigue distanciado de Correa y los demás jerarcas de esa organización. Se mantiene la ruptura que hubo tras la primera vuelta en la elección presidencial.

En los hechos, la revocatoria del mandato del presidente Lasso parece atractiva, pues consiste en endosarle todos los males del país y hacer creer que yéndose él todo se soluciona. Es un espejismo. No solo hay que cumplir con los requisitos sino probar la causal; en este caso incumplimiento de los 55 objetivos que, según los promotores estaban en su plan de gobierno. Moreno fue acusado de lo mismo y el CNE inadmitió el pedido. Luego, hay que recoger, durante seis meses, casi dos millones de firmas (15% del padrón) y obtener su validación por parte del CNE. Y si ese requisito fuera superado, ganar en las urnas la consulta.

Es poco probable que los partidos y organizaciones políticas, ocupados en los comicios seccionales de febrero de 2023, dediquen tiempo a una labor tan incierta. Lasso sí se ha granjeado críticas, pero el país está lejos de pedir que se vaya. Además, los promotores de la idea quieren que con Lasso se vaya el vicepresidente Borrero. Lo cual, sumiría el Ecuador en una incertidumbre institucional sin precedentes.

¿Balón de ensayo o fiebre electoral de politiqueros con muy baja popularidad? Politiqueros que usan la peor bandera populista (tumbar presidentes) y que ha sido casi un deporte en Ecuador. En cualquier caso, la iniciativa de la revocatoria del mandato de Guillermo Lasso parece haber nacido muerta.

Foto: Twitter-

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