Lucero dinamita la estrategia de Correa – 4pelagatos

Siempre hay que agradecer a Rafael Correa por su capacidad para dispararse sin remilgos en los pies. O en la nuca. Lo acaba de hacer otra vez al comunicar en su cuenta de Twitter que Rafael Lucero, jefe de la bancada de Pachakutik, fue a México a charlar con él. Sapeado, Lucero no tuvo más remedio que admitirlo ante las cámaras. Visiblemente contrito, dijo -como si eso menguara la metida de pata- que solo hablaron media hora. Y que Correa le hizo saber el precio que cobrará a aquellos que quieran los votos de UNES para quedarse con la presidencia de la Asamblea: que aprueben la creación de la Comisión de la Verdad, cuya acta de nacimiento data del acuerdo fallido con Jaime Nebot y Guillermo Lasso: un año exactamente.

Lucero se suicidó políticamente al ir tan lejos por tan poco, pues Pachakutik hizo saber que perdió su cargo de jefe de bloque en la Asamblea. Y en una reunión lo cubrieron de gentilezas, empezando por llamarlo traidor. De paso, Lucero dinamitó la estrategia de Correa que es la misma de hace un año, pero trasladada a otro escenario y con otros actores. Hace un año, el prófugo quiso crear la Comisión de la Verdad y contar con la complicidad absoluta de Lasso y de Nebot. Ahora, piensa en un acuerdo legislativo que sume votos a cambio de espacios de poder que él dispensa gracias a la capacidad de maniobra que le otorga UNES. Queda claro que hace un año, Correa hubiera negociado cualquier cosa con Lasso y Nebot a cambio de esa comisión. Y que ahora está dispuesto a lo mismo.

Dicho de otra manera, él sólo tiene un objetivo, disfrazado con la retórica que se antoje: su impunidad. Nadie duda, en efecto, que creada esa Comisión de la Verdad, mediante un artificio institucional, (antes operado por Ejecutivo y ahora por el Legislativo), el veredicto está cantado: él fue objeto de persecución política, víctima del Lawfare, inculpado sin pruebas y, por ende, sus juicios deben ser revisados. Y por supuesto -gracias a la mano metida hasta el codo en la Justicia- debe ser exculpado. Él debe volver a su estado natural: blanco como la nieve. Y ese estado de gracia, lo facultará a regresar al país y, por qué no, a Carondelet donde lo espera el poder de por vida.

Correa sueña con limpiar su expediente judicial no solo para poder volver al poder. Quiere volver al Olimpo de los dioses y los próceres donde lo puso Vinicio Alvarado, gracias a la manipulación de la opinión, y de donde lo sacaron unos fiscales y jueces que se vendieron a sus enemigos, los enemigos del pueblo. La historia no lo tratará como delincuente sino como salvador y emancipador. Como Simón Bolívar. O José de San Martín.

Lucero acaba de dinamitar esa estrategia, porque Correa lo sapeó. Y al hacerlo, puso sobre la mesa la dinámica delincuencial que corre por pasillos y salones de la Asamblea. Vuelve a aparecer, con todo su esplendor, el proyecto personal de Correa: usar los votos de sus asambleístas para desaparecer delitos, cuentas, balances, contratos, expedientes… Para eso no solo necesita la Comisión de la Verdad. Necesita el Cpccs que le nombrará un Contralor vasallo que desaparezca informes y glosas; una Fiscal General ciega y muda; un Procurador que nunca le endose las multas millonarias que paga el país por sus desvaríos patrioteros; unos jueces que entiendan que la Justicia no opera para él; elegido por la historia para ser la conciencia de su pueblo.

Todo esto lo entienden sus asambleístas; vulgares alzamanos. Él maneja sus votos. Él los mueve a control remoto. Él decide sus destinos personales y políticos. Y ahora, quizá también él es el feliz propietario del destino de aquellos que él castigó y persiguió por haberlo combatido. ¿Lucero no es el ejemplo palpable de esos espíritus conquistados por aquellos que detentan y reparten poder?

Pero, gracias al propio Lucero, queda abierta la cancha para observar con más certezas el juego del reparto de poder en la Asamblea. Ahora se sabe el precio de Correa: crear la Comisión de la Verdad. Habrá que ver quiénes se apuntan a esa tarea miserable de la desmemoria y la impunidad.

Lucero prendió las alarmas. Y en el punto de mira también queda el gobierno. Porque algunos podrían tener la intención de no ayudar, pero tampoco interferir. La cancha queda dividida entre aquellos que aúpan esa comisión o no la desaprueban y aquellos que se oponen a la sola idea de que ese adefesio pudiera existir.

Foto: Asamblea Nacional. 

Este análisis se publicó ayer, 24 de abril, en el boletín dominical de 4P. Si desea recibirlo, suscríbase por favor gratuitamente aquí: GPS4P.

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