¿Qué esconde tras el sexo Cynthia Viteri? – 4pelagatos

Cynthia Viteri las volvió a meter. Una más en una lista infinita de escándalos que ya han puesto (y deben tener) a Jaime Nebot al borde de una crisis de nervios. Sólo faltaba que lo hiciera ante el presidente de la República. Lo hizo. Sólo faltaba que pusiera sus fantasmas a trotar en la Sesión Solemne de Guayaquil. Tarea cumplida.

Ahora es claro que, además de la cosa pública, que ella no sabe lo que es, la alcaldesa de Guayaquil maneja pésimamente el lenguaje, el campo simbólico y usa el sexo, acusando a otros de sexistas, para escurrir el bulto de sus responsabilidades administrativas y políticas. Esta vez Viteri mezcló, en forma insensata, miedos (por las investigaciones que diario Expreso ha hecho a su gestión), arreglo de cuentas con el presidente (ella, que debe comprar periodistas, piensa que Lasso hace lo mismo), y fantasmas disparatados (un periodista se mete en mis sábanas).

El resultado fue patético: ella usó una expresión de Aguilar (los sueños húmedos de Cynthia Viteri) para acusar al diario de misoginia y reclamar al presidente por, dice ella, financiar a Expreso. Tres tiros que seguramente su marido, troll empedernido de Correa, fabricó para que ella se luciera el 25 de julio, fiesta suprema de Guayaquil. No se lució: se pegó tres disparos en la nuca.

Viteri se quedó con la expresión “los sueños húmedos” y pretendió dar un carácter sexual allí donde esa expresión está atada a un deseo cumplido de otra índole: la aparición de medios públicos de carácter oficial en la Ley de comunicación. Ese vínculo está claramente especificado en la nota del periodista de Expreso.

Ella, en su mente torcida, lo relaciona con temas íntimos. Eso la faculta a hablar de misoginia y, ante el país que la oía, se preguntó si Aguilar se atreve a decir lo mismo de “un varón”. De un funcionario. Se respondió que no. Craso error. Bastaba a sus troles hacer una búsqueda y hubieran visto que el mismo Aguilar usó la expresión, el 15 de mayo de 2016, en una nota de 4Pelagatos a propósito de la sabatina 475 de Correa: “los sueños húmedos de Patricio Barriga se han vuelto realidad: por fin la información pública será propiedad privada”. Esto a propósito de que Correa, ante las críticas de que las sabatinas eran financiadas con dinero público, anunció que serían pagadas por sectores privados.

La conclusión es obvia: Viteri utilizó a Aguilar, haciendo creer que él usaba la expresión con carácter sexual, para victimizarse como mujer. En realidad, ella iba para otro lado. Y fue explícita: “el Estado es el mayor auspiciante de ese diario sexista”. Y dijo al presidente que “busque una mejor manera de invertir ese dinero”.

Viteri tergiversó una expresión (hay que verla enfatizar, graficando con los dedos, cómo, si Aguilar usara la expresión con un varón, la pluma se le volvería “chiquitita”) para endosar a Expreso una actitud que no tiene (misoginia y sexismo) y pedir al presidente que cometa una ilegalidad: usar la publicidad del Estado para castigar a ese diario. Aquello que la alcaldesa de Guayaquil no dijo, tras ese montaje hecho impúdicamente en el momento político más importante de ese día, es que ella no sabe cómo parar al diario guayaquileño que revela sin cese sus corruptelas, sus contratos inexplicables y el uso indebido que ella hace del dinero público. Es toda esa mugre que ella quiere ocultar tras la supuesta actitud sexista de diario Expreso. Sexista es para ella sinónimo de ilegalidad.

Y son un montón. Por ejemplo: contratos con el trol Vásconez que ahora es su marido; sus empresas y sus actividad opaca. Contrato por 389 350 dólares para pintar frases de escritores y poetas en muros. Contrato por 445000 dólares para pintar óleos en homenaje supuesto a los trabajadores de la salud. Contratos para barrer y trapear las zonas regeneradas de Guayaquil. De 8,3 millones que gastaba Nebot, Viteri pasó a 19,7 millones. Compra por parte de su exesposo (cuando todavía era pareja) de 80 lotes (90 mil metros cuadrados) en lo que será el Complejo Habitacional la Costa. El negocio aquí podría avecinar 9 millones de dólares. Y hay otro terreno, en el sector Chongón, de 156 hectáreas, adquirido seis meses antes de divorcio.

Diario Expreso ha hecho un trabajo de investigación encomiable y, en vez de respuestas -que es lo que debe dar- Viteri ha disparado campañas de desprestigio. Incluso seguidores suyos han ido a manifestar ante la sede de Expreso, como si aquello fuera a intimidar un diario que acaba de cumplir 49 años y perder a su fundador.

Viteri las volvió a meter con la ilusión torpe de que el presidente Lasso entrara en su juego. Ayer él condecoró al director de Expreso, Galo Martínez Leisker, y reivindicó el trabajo de Roberto Aguilar. A pesar -y eso habla bien de Lasso- de las críticas en su contra del periodista.

Viteri las volvió a meter, pero en su caso se cumple el dicho de que se trata de una mancha más al tigre. Ella colecciona irregularidades, escándalos, necedades, tonterías… Esa es la escuela de Nebot. Él la puso ahí. Y la apoya para que repita en la Alcaldía de Guayaquil.

Foto: El Universo.

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