¿Que Lasso no tenía que meterlo preso? – 4pelagatos

Leonidas Iza está libre y algunos concluyen, según se lee en redes sociales, que el gobierno de Lasso se equivocó al detenerlo tras sus delitos flagrantes. Que el caso haya sido judicializado y que Iza esté con medidas sustitutivas no les hace ni frío ni calor. No dicen que aquello que hizo el gobierno fue cobijarse bajo la ley. Y es tan evidente que la jueza Paola Bedón calificó de legal la detención del líder de la Conaie. Hay ahí un parteaguas que la coyuntura caótica creada por la Conaie tiende a desdibujar. Bueno, no solo eso: la democracia es terriblemente vulnerable frente a los violentos. Más aún en Ecuador donde muchos hablan de democracia sin importarles su destino. Jaime Nebot, por ejemplo.

Los videos que han aparecido, donde dirigentes de la Conaie, dicen sin rodeos que la decisión es tumbar a Guillermo Lasso dejan sin piso los argumentos de aquellos que dicen, como Lourdes Tibán, que la detención de Iza echó más leña al fuego. No es así. En 2019 ninguno de los dirigentes fue detenido y la violencia escaló prácticamente sin límites. Antes de ser detenido, además, Iza había hecho saber que no le interesaba dialogar. Judicializar su caso, no resuelve por supuesto la coyuntura. Sin embargo, marca la senda legalista de la cual no puede prescindir ningún gobierno republicano. Esa es la grandeza y esos son los límites de la democracia.

Aquellos que ponen el acento de las circunstancias en el manejo del gobierno, y no en la voluntad golpista de Iza, no responden una pregunta crucial: ¿cuál es la salida política cuando los interlocutores de la democracia confiesan, en forma paladina que el objetivo final de esta revuelta es tumbar al presidente Lasso? No hay, entonces, punto intermedio en esa estrategia. Y si el gobierno, en ese contexto, no se apega a la ley, ¿a qué lo debe hacer?

La política y no la fuerza es, por supuesto, en el marco democrático, la única herramienta para superar los bloqueos. Sin embargo -y como en 2019- algunos siguen pensando la política desde el deber ser y no desde la circunstancia a la cual la han llevado Leonidas Iza y los mareateguistas que lo inspiran. Muchos hablan de diálogo (al cual ningún demócrata con dos dedos de frente puede negarse) y piensan estar frente a protestas sin incidencia institucional que terminan tras una buena sentada entre las partes. No es así. Y si no, que digan, ¿con quién se sienta un gobierno condenado a priori a plegar ante la voluntad golpista de un puñado de dirigentes de la Conaie? ¿Y qué debate con ellos el gobierno? Las condiciones en que Lasso les entregue el poder? ¿El día y hora en que tenga que abandonar la presidencia?

Si algo patético hay en este momento es ver a políticos cínicos y oportunistas y algunos intelectuales de la vieja izquierda señalar, en forma inequívoca a Guillermo Lasso como el único responsable de lo que está ocurriendo. Sus argumentos no son muy creativos: que no ha hecho política social, que ha sido muy fondomonetarista, que su gobierno no es muy perspicaz políticamente, que no ha dialogado suficientemente, que metió preso a Iza… Ninguno de ellos quiere encarar un hecho que cambia todo el análisis sobre los factores de poder en este momento: Leonidas Iza y su equipo son políticos que no quieren el sistema democrático ni siquiera mejorándolo. Aquellos que hoy se callan o son cómplices de Iza, pensando en hundir a Lasso, están fortaleciendo a un líder que, mientras más poder logre, mayor daño hará a la frágil democracia del país.

Iza y sus intentonas golpistas no están siendo analizados en su verdadera dimensión porque, lamentablemente, hasta los políticos de la Conaie no lo han leído. Es el caso de Lourdes Tibán, por ejemplo. Ella no conoce el libro Estallido. No sabe lo que dice en él. Ni sabe adónde quiere llevar al Ecuador. Ahora lo apoya porque ella quiere ser prefecta de Cotopaxi… Y está haciendo campaña en las calles de su provincia y contribuyendo con la violencia. Entre su oportunismo y la complicidad, por ejemplo, de los socialcristianos con los golpistas, no hay diferencia alguna. Miren las redes socialcristianas: están de vacaciones. Su nivel de traición a la democracia es indescriptible.

¿Cómo se entienden los demócratas con golpistas cuya estrategia está debidamente expuesta en textos que ni los propios amigos de Iza han leído? Ahora, claro, se tornan contra un gobierno que, a pesar de sus errores y falencias, ha sido fiel al marco democrático y al respeto de las libertades. ¿Y qué proponen? ¿Que ceda ante los golpistas?

Que los admiradores solapados de Iza, que se dicen demócratas, respondan: ¿cómo se sale del actual entuerto respetando la Constitución y la ley? Qué digan,  ¿cuál es salida si la única que plantea Iza, erigido en emperador por voluntad propia, es que el gobierno pliegue y que el presidente se vaya. ¿Eso quieren? Esos críticos de Lasso que solapan la violencia golpista que Iza echó a correr, tienen por las instituciones democráticos el mismo apego ficticio de los socialcristianos y el mismo fervor oportunista de Lourdes Tibán.

Foto: El Universo.

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