¿Y ahora cómo salir de esto? – 4pelagatos

¿Cómo salir políticamente de las paralizaciones teniendo a Leonidas Iza como interlocutor? Ese es el mayor dilema que tiene entre manos el gobierno, y el presidente de la República y su ministro de Gobierno parecen resolverlo en forma diferente. Leonidas Iza no es confiable para Guillermo Lasso que sabe, como todo el mundo, que Iza empieza los conflictos con una paleta de escenarios en la mano. Uno de ellos, el que guía su acción, es botar precisamente presidentes de la República. Esa también es su prioridad esta vez, como lo dice en un audio que circuló en redes y que él dijo haber sido manipulado. Dialogar en ese caso es jugar al ingenuo tonto y Lasso ni siquiera evocó esa posibilidad en su mensaje del domingo por la noche al país.

Jiménez en cambio privilegió el diálogo, al punto que en las redes le recordaron que nadie dialoga con quien quiere botarte del cargo. Hoy en Teleamazonas rectificó el tiro, inspirado en el mensaje del presidente. Pero su conclusión y la del presidente difieren.

El ministro habló de diálogo e insistió en que el gobierno no aceptará bloqueos ni paralizaciones. Y que Quito no volverá a la pesadilla que vivió en Octubre-2019. No obstante, se jaló políticamente al hablar de los 10 puntos que plantea Iza; a pesar de decir que el gobierno está trabajando en ellos y que en algunos tiene grandes avances. Jiménez procede como si lo más urgente fuera -en este momento en que hay rutas bloqueadas e intentos de sometimiento de la población en algunos puntos-, evaluar las reivindicaciones planteadas. ¿Acaso lo urgente no es insistir en que los mecanismos de la protesta invalidan precisamente la negociación política? En el primer caso, se legitima la violencia, la destrucción, el país tomado de rehén como un preámbulo para cualquier negociación. En el segundo caso, se envía el mensaje correcto: la protesta es legítima, debe ser atendida pero el Estado no puede otorgar triunfos políticos a aquellos que recurren al terrorismo o al golpismo para hacer valer sus tesis o reivindicaciones.

Ese es punto de quiebre en el cual se encuentra el gobierno. O genera una pedagogía y provoca una ruptura en el modus operandi tradicional que Iza ha hecho suyo. O vuelve -así sea en circunstancias menos dramáticas- a Octubre-2019. Entonces se admitió tras la violencia, que la Conaie y Leonidas Iza enarbolaran triunfos políticos, humillaran al gobierno de Moreno y produjeran dos hechos. Uno: borrar en la mesa de negociación los delitos cometidos (realidad que fue refrendada con la amnistía). Dos: añadir pergaminos, en el imaginario social, a un líder que avanza su agenda explotando la pobreza de sus comunidades y las falencias que tiene el país para atender, en forma urgente y sistemática, problemas que en muchos casos son estructurales.

Ecuador no tiene los 10 problemas que impulsa Iza. Tiene centenares de problemas e inequidades por resolver. El dilema no está en negar falencias obvias: está en saber cómo se procesan y bajo qué mecanismos; más aún cuando Iza ha dicho que no quiere dialogar sino que el gobierno haga lo que él pide. En ese contexto, el gobierno parece condenado a restituir, en lo legal, el escenario que planteó políticamente el presidente Lasso en su mensaje del domingo en la noche: la paralización es producida -dijo- por grupos políticos que quieren desestabilizar y pescar a río revuelto. Esos grupos irrespetan los derechos de la mayoría de ecuatorianos y violan la ley. Lasso no los llamó a dialogar: les pidió que recapaciten y advirtió, en dirección de aquellos que violen la ley, que aplicarán el Código Penal con todo el rigor posible.

La cancha trazada por el presidente no es, entonces, aquella que evocó el ministro de gobierno con Milton Pérez y Liz Valarezo. Se entiende que Lasso no dialogará bajo intimidaciones y amenazas y solo lo hará con interlocutores que respeten la ley. Si el gobierno actúa según ese planteamiento, Iza no saldrá de esta intentona con nuevos pergaminos políticos. Eso volvería imprevisible la salida, pero pondría al país frente a un quiebre democrático necesario: entender que debe dialogar bajo el dictamen de la razón y no bajo la imposición de la violencia.

Foto: Presidencia de la República. 

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