¿Y dónde están los 18 polícias? – 4pelagatos

1. Una noche de terror y confusión

Hoy ha llovido torrencialmente en Puyo y las calles están desiertas: nadie se atreve a salir y muchos quieren creer que el agua va a sanar tantas heridas. Dentro, en sus casas, la gente está paralizada del terror por la apocalíptica noche: la muerte del joven kichwa Guido Guatatuca en circunstancias que aún no se aclaran, el brutal y devastador ataque el cuartel de la Policía, los saqueos a comercios y a la tienda Totto, la destrucción de la sucursal del Banco de Guayaquil y, sobre todo, la desaparición de 18 policías.
Que en medio del terror y la confusión que reinó durante la noche hayan desaparecido 18 policías es, por ahora, el tema que más angustia provoca a los vecinos de la ciudad, cuyo mayor mecanismo de comunicación son los chats de WhatsApp. ¿Qué pasó con ellos? ¿Dónde están? Las versiones van y vienen y unos responsabilizan a tal o cual bando de lo ocurrido. Que la muerte de Guatatuca fue culpa de una bomba lacrimógena que la policía lanzó directamente a su cuerpo y que eso ocasionó la reacción de los manifestantes en contra del cuartel, dicen los que apoyan a la Conaie. Que Guatatuca estaba manipulando explosivos, sostiene la Policía y el ministro del Interior, Patricio Carrillo. Que había mucha gente borracha en todas las manifestaciones, es el comentario que circula en WhatsApp y en las conversaciones de la gente. En esos chats y esas conversaciones, circula la versión, igual de aterradora, de que hay 200 guerreros shuar que están preparándose para volver a entrar a la ciudad y vengar la muerte de Guatatuca. Los videos donde se ve a grupos de indígenas shuar entrenando para una guerra saturan los chats.  El dolor y el miedo tiene paralizada a la ciudad.

Un radiodifusor con el que conversó 4P. sostiene que el caos era tal durante la noche que es imposible establecer, por ahora al menos, cómo se produjeron las cosas. La destreza y la velocidad con la que se lograron abrir las instalaciones del Banco de Guayaquil y sacarse hasta los cajeros automáticos sólo se explica porque había gente altamente capacitada. Se asaltó la Cruz Roja, se quemaron y destruyeron 18 carros de la policía, se destruyó por completo el cuartel de la policía.
Según el ministro del Interior, Patricio Carrillo, los responsables de los ataques fueron dos comunidades, una  kichwa y una shuar que actuaron por órdenes del dirigente indígena Marlos Vargas. “En la unidad policial del centro de Puyo que quemaron estaba el rastrillo, había aspirantes a policías, a quienes pusimos a buen recaudo”. El ministro Carrillo atribuye a esos explosivos sacados de la Policía la muerte de Guatatuca. Una autopsia independiente dará las respuestas que muchos esperan.

2. El sector petrolero destrozado

La situación del sector petrolero es catastrófica y podría considerarse aún peor que la que hubo tras las protestas indígenas de octubre de 2019.  Actualmente hay cinco instalaciones petroleras tomadas por grupos de indígenas que han ordenado que se apaguen las bombas, lo que ocasiona un daño mucho más grande que la simple interrupción de la producción sino daños geológicos en los pozos que, para volverlos a poner a producir, necesitarán tiempo y una importante inversión. Según Petroecuador, cuando inició el paro, la producción de crudo, tanto en los campos estatales como en los privados, era de 396 029 barriles al día. Ahora es de 128 575 mil barriles diarios. Se están produciendo 267 454 barriles diarios menos y, tal como van las cosas, la producción podría bajar aún más en los días venideros. Petroecuador estima que al 30 de junio de 2022 habrá una pérdida acumulada de aproximadamente 2 millones de barriles.
Según fuentes de las petroleras privadas, la situación es angustiante. Las empresas han tenido que montar operativos logísticos para sacar a sus empleados, en su mayoría de la Amazonía, para que sus vidas no corran peligro. Además, las intenciones que tenían para hacer más inversiones están muriendo, según le dijo a 4P. una fuente de las petroleras privadas. Un grupo de 123 indígenas, completamente ebrios, estaba ocupando ahora las instalaciones de la empresa Pluspetrol mientras que los campos de Peñablanca, Villano, el Bloque 10, Ocano, Orion y Frontera estaban bajo control de las comunidades.  Según la fuente, el Estado ecuatoriano no tomó ninguna medida luego de lo ocurrido en octubre 2019. Sin embargo, y a diferencia de octubre de 2019, ahora son las comunidades las que atacan y no personas ajenas que venían sobre todo de Colombia.
Las pérdidas, según estimaciones oficiales, por cada día de paro,  suman unos 40 millones de dólares;  400 millones desde que se inició el paro. Una tragedia para la economía similar a la producida por un terremoto.

3. Ambato decide protegerse

La contaminación del agua potable con aceite quemado en Ambato es un problema mayúsculo: las autoridades y el estudio de una empresa especializada en remediación ambiental estiman que el 25% de toda la red de la ciudad está contaminada. El problema es de gran magnitud y la gente afectada tiene que abastecerse de cualquier forma para tener agua con qué beber y cocinar. La alerta dada por algunos ciudadanos activó las investigaciones y se descubrió que en el tanque de San Luis de Pasa alguien había colocado tachos con aceite quemado. Los videos y fotografías inmediatamente se hicieron virales y la Fiscalía anunció que iniciará las investigaciones. La noticia hizo que los ambateños recordaran inmediatamente que en octubre de 2019 los indígenas afectaron la provisión de agua. El tema es tan sensible que en los primeros días del paro Jorge Chagmana, presidente del Movimiento Indígena de Tungurahua sede Atocha (MITA), había dicho que el compromiso para esta ocasión es que no se toque el sistema de agua potable.
El atentado contra el agua potable escandalizó  de tal manera a los ambateños que llevó a grupos de vecinos a organizarse y agruparse para defender sus barrios. El caso del barrio Ingahurco se hizo viral en redes: tan pronto como se supo que estaban ingresando manifestantes, los vecinos les hicieron saber que no eran bienvenidos. Al mediodía, otro grupo  con camisetas y banderas blancas trataban de contener a los indígenas. Se estima que hasta 15 mil personas se han organizado para detener a los manifestantes.

 

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